Ya
en la introducción se nos advierte de la auténtica dimensión del concepto de
“Trampero”, término elegido a falta de uno mejor para el de mountain man, implica algo más que una
profesión o forma de ganarse de vida. Ser trampero es una forma de vida, una
forma de vida elegida por aquellos que en aras de la libertad deciden
enfrentarse a un entorno frio, despiadado e inmisericorde. Porque sí, el propio
autor resume con estas palabras el estilo de vida del protagonista: “Sam vivía en un mundo de criaturas
salvajes, muchas de los cuales eran asesinas: la comadreja, el armiño, el
halcón, el águila, el lobo, el glotón, el puma, el grizzly, el gato montés… un
mundo en el que la primera ley de vida era matar o escapar del que mataba”El Trampero es una novela muy singular y por ello merece una reseña un tanto diferente. Ante todo, estoy muy contento de haber leído por primera vez un Western y haber tumbado los reparos que tenía hacía este género, lleno por lo que parece, de auténticas joyas literarias y que gracias a la labor de la editorial Valdemar y su colección Frontera podemos disfrutar en nuestro idioma. Considero que el género no tiene ni un ápice del reconocimiento que tiene en su vertiente cinematográfica, es por ello por lo que animo a cualquiera de vosotros a darle una oportunidad.
Dicho
esto, El Trampero narra las idas y
venidas de John Samson Minard, un trampero, que en términos más terrenales a
los que he comentado al principio, vendría a ser una especie de cazador y
explorador, de las montañas Rocosas. Y eso es, no hay nada más. Sam caza, se
enfrenta con los indios, se maravilla por estar vivo para contemplar semejante
paisaje, se relaciona con otros tramperos, toma esposa india… La historia en si
misma es un profundo estudio de la psicología del personaje de Sam, que
representa el prototipo de los tramperos, y un profundo alegato a la libertad a
través de la descripción de un paisaje tan hermoso como brutal. A lo largo de
la historia ocurren pocos eventos que interrumpan esta dinámica: el
encontronazo de Sam con Kate Bowden, la boda de Sam, la venganza que emprende
Sam contra el pueblo Crow o su huida de los Pies Negros. Es una novela
intimista en la que la verdadera trama es la dura vida de los tramperos. El poco
dialogo que hay queda reservado a los escasos encuentros que tiene Sam con sus
camaradas, que, pese a proceder de tantas culturas y estratos sociales
diferentes comparten como Sam, ese anhelo irrefrenable de libertad.
Puede
que a algunos la forma de escribir de Fisher, un estilo muy lírico, se les
antoje cansina ya que se recrea muchísimo con el paisaje, en la comida y en
las labores de Sam. Pero lo veo necesario para transmitir como vive y como ve
la vida el personaje de Sam, un hombre que respeta y venera el medio en el que
vive y que al mismo tiempo es capaz de tocar la sinfonía novena de Beethoven como
de romperle el cuello con sus manos a un indio que intenta apuñalarle. Esta insalvable
contradicción es la que resume a la perfección que es El trampero de Vardis Fisher. Incluso se introduce entre líneas la
ecología ya que a medida que avanza la novela los tramperos como Sam se lamentan
de que la emigración de los mormones y demás colonos (llamados pisaverdes por
los tramperos) hacía el oeste traerá con ellos la odiosa civilización y pondrá punto
final a su forma de vida.
Si,
esta novela me ha tocado la fibra sensible a su manera. No es de las mejores
que he leído ni la mejor escrita, pero sin duda ocupa un lugar especial entre mis
novelas preferidas. Estoy deseoso de seguir leyendo más historias de la
colección Frontera de Valdemar.
-Ficha
técnica
Título: El
trampero
Autor: Vardis
Fisher
Fecha de
publicación: 2015
Editorial: Valdemar
Número de
páginas: 400
Edición
consultada: Valdemar Frontera
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