Bienvenidos a la ciudad de Elantris, la poderosa y bella capital de
Arelon llamada la «ciudad de los dioses». Antaño famosa sede de
inmortales, lugar repleto de poderosa magia, Elantris ha caído en
desgracia. Ahora solo acoge a los nuevos «muertos en vida», postrados en
una insufrible «no-vida» tras una misteriosa y terrible transformación.
Un matrimonio de Estado destinado a unir los reinos de Arelon y Teod se
frustra, ya que el novio, Raoden, el príncipe de Arelon, sufre
inesperadamente la Transformación y se convierte en un «muerto en vida»
obligado a refugiarse en Elantris. Su reciente esposa, la princesa
Sarene de Teod, creyéndolo muerto, se ve obligada a incorporarse a la
vida de Arelon y su nueva capital, Kae. Mientras, el embajador y alto
sacerdote de otro reino vecino, Fjordell, usará su habilidad política
para intentar dominar Arelod y Teod con el propósito de somerterlos a su
emperador y su dios.
Descubrir por primera vez a Brandon Sanderson en su primera obra Elantris me causa sentimientos encontrados. Por un lado no voy a juzgar a un autor de su talla por la calidad de su primera obra, publicada allá por el 2005. Por otra parte me arrepiento de que haya pasado tanto tiempo desde que me decidiera a leer un libro suyo. No obstante y pese al prometedor prólogo de Miquel Barceló, Elantris ha sido una obra que he disfrutado a medias. con momentos brillantes y con momentos realmente olvidables. Como ya he dicho al principio, no me voy a meter con Saderson y más teniendo en cuenta de que esto fue lo primero que publicó, además estoy ansioso por empezar a la menor oportunidad El imperio final.
Ni falta hace que me ponga a despachar sobre Brandon porque si has llegado hasta aquí es harto probable que ya sepas de sobra de quien estamos hablando. Soy muy malo haciendo resúmenes y hacer una pequeña sinopsis de Elantris sería una tarea fútil e innecesaria porque si el lector quiere, a un golpe de click encontrará una sinopsis mucho mejor de la que yo nunca podría hacer. Me conformaré con decir que Elantris cuenta la historia de un hombre que se cuestiona su fe, de una mujer que trata de hacerse valer en un sistema dominado por los hombres y el de otro hombre que aspira a salvar a los Elantrinos y a si mismo.
Si, por fin una fantasía que no busca plagiar descaradamente a Tolkien o intenta ser el próximo Martin. Hay algo en Elantris, una idea de renacimiento y un notable intento de cerrar una etapa del género que ya murió hace mucho tiempo. Así como la Ciencia ficción ya se enfrentó a este dilema en su día y evolucionó del positivismo de los 50-60 a la incertidumbre de los 70, pasando por el marcado pesimismo del Cyberpunk en los 80. La fantasía no obstante parecía hasta ahora estancada en lo clásico y con notables excepciones (como siempre) la mayoría de historias se centraban en reproducir el modelo tokeniano con mayor o menor éxito. Vale, esto no significa que de repente Sanderson haya bajado del cielo trayéndonos la panacea, otros autores como el polaco Andrezj Sapkowski o el canadiense Steven Erikson ya han contribuido a este nuevo ciclo del género fantástico.
Elantris es algo nuevo. No hay grandes viajes o batallas monumentales. En su lugar nos encontramos con un reino en decadencia situado a la sombra de la otrora espléndida ciudad de Elantris, antiguo centro de la magia y el mundo. Pero ya no es así, la magia parece haberse ido para siempre y Elantris se ha convertido en poco más que un cementerio donde unos seres condenados se refugian. Aquí es donde entran en acción los tres protagonistas, luchando contra su destino. Hrathen el cual parece dudar de su fe después del derramamiento de sangre que conllevaron sus acciones. Raoden, marginado junto al resto de los elantrinos, pretende resucitar la magia de la esplendorosa ciudad para acabar con la maldición. Sarene, enviada lejos de su hogar a un reino moribundo por el que tendrá que luchar. Así, entrelazando los puntos de vista de estos tres personajes la historia se nos cuenta desde las tres perspectivas distintas. El conflicto teológico, el conflicto político y la rebelión contra el destino impuesto. Otro punto a destacar es la intención del autor de desmarcarse de la clásica fantasía medieval, introduciendo elementos más contemporáneos en vez de replicar la alta edad media otra vez.
¿Fallos? Claro que los hay, no todo es de color rosa. Con toda probabilidad Sanderson habrá ido puliendo su estilo en sus trabajos posteriores a Elantris. Para mi, el estilo del autor se me antoja un tanto infantil o como mínimo demasiado juvenil en algunos aspectos, sobre todo en las descripciones relacionadas con la política. El personaje de Sarene se toma la política como un juego (En el sentido literal del término), una actitud que no encaja para nada con su personalidad y más teniendo en cuenta que de ella depende el destino de un reino y su forma de vida. El otro problema es con Raoden, nuestro querido protagonista básicamente me saca de mis casillas. Me vale que se nos presente como un personaje reflexivo e inteligente pero es que a lo largo de la historia parece omnipotente. Todo lo soluciona en un abrir y cerrar de ojos sin ningún desafío o peligro real. Resolviendo problemas que otros no han comprendido en años en cuestión de horas. Le resta mucha verosimilitud a la narración en conjunto. Por último, Sanderson tiene un problema con el ritmo. Por suerte no es del palo de los autores que van matando poco a poco cualquier sensación de ritmo. Elantris mantiene un ritmo pausado hasta el último tercio del libro, momento en el que el ritmo se dispara por completo y la novela concluye en un abrupto final en vez de tener una progresión constante hacia el clímax final.
El telón se cierra...¿Es Elantris la respuesta? Si, por supuesto. Pero no deja de ser al mismo tiempo la raíz del nuevo árbol en el que se convertirá con el tiempo la fantasía. Lejos de ser perfecta en cuanto a narración y estilo, si lo es renovando un género agonizante. Los dragones y los elfos han desaparecido, ya no hay señores oscuros y las princesas no existen para ser el interés romántico de nadie. Somos nosotros los humanos quienes creamos a nuestro propio señor oscuro para atormentarnos. Y no termina aquí porque estoy seguro de que otros autores seguirán esta línea y el propio Sanderson seguirá al pie del cañón durante muchos años más, escribiendo como un descosido y dándonos alegrías.
Nota: Recientemente Nova ha publicado una nueva edición de Elantris coincidiendo con su décimo aniversario. Esta nueva edición "definitiva" lanzada por el autor pule algunos aspectos del original y modifico muy levemente algunos pasajes. En cualquier caso yo leí la edición anterior a esta nueva. Los cambios son mínimos así que si alguno encuentra la edición antigua puede leerla tranquilamente sin temor a perderse nada.

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